“ La manera de lidiar con la superstición no es mostrarle cortesía, sino enfrentarla con todas las armas, derrotarla, dejarla quebrada, hacerla infame y ridícula por siempre. ¿Resulta cara, quizá, a ciertas personas que deberían ser conscientes de ello? En ese caso su estupidez debe ser sacada a la luz y expuesta allí en toda su fealdad hasta que huyan de ella, cubriéndose la cabeza en su vergüenza.